Con el tiempo y en determinadas situaciones y/ o relaciones vinculares : llega " el hartazgo " que conduce a lugares insalubres, por lo tanto, no es un buen consejero. En realidad, podríamos considerarlo como una señal de una próxima " pateada de tablero " que podría llegar a evitarse con una buena disposición para poner límites.
En estos casos , la puesta de limites , se convierte en una responsabilidad personal y la sensación más frecuente es el temor a cargar con todos los costos del malestar que dichos límites producen en el destinatario.
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