Algo ínfimo, que ppor sí solo es incapaz de producir desorden . Sin embargo, dadas ciertas condiciones, adquiere una fuerza avasallante y a menudo irreparable. La gota que produce el desborde es justamente la última de una infinita serie que cuidadosa y ordenadamente se fueron acumulando.
Es la que colma la capacidad. Es la del hartazgo. Solemos llegar al hartazgo por acumulaciones sucesivas y reiteradas de tolerancias innecesarias. A veces también por cuidadosas distracciones con las que intentamos soslayar las realidades ingratas ( que no por negarlas logramos hacerlas desaparecer ).
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